Esperando que lleguen las contracciones de parto
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Mi primera noche en un hospital fue la noche antes de que naciera Jorge. Por suerte nunca antes había estado hospitalizada, pero teniendo en cuenta que me encontraba perfectamente y que lo que venía me producía muuuuchos nervios ¡hubiera preferido estar en casa!

Además, aquí en Francia si te toca habitación compartida nadie puede quedarse contigo, y cuando llegamos el domingo por la noche no había ninguna habitación privada libre ¡así que no tuve con quien compartir mis nervios! Aunque casi que mejor, así el futuro papá pudo reponer fuerzas para la noche que le esperaba el día siguiente.

Sin avances

Después de una noche casi sin dormir, como te contaba en Así fue mi parto I: La pérdida de aguas, volvimos a la sala de partos para que me monitorizaran y para ver cuánto había dilatado y, aunque por suerte Jorge estaba estupendamente, yo seguía sin contracciones y no había dilatado nada desde la noche anterior.

El matrona me recomendó que caminara mucho para ayudar a que el parto comenzara de forma natural, así que ya puedes imaginarme dando vueltas al pasillo circular de la maternidad de Aix en Provence… así me pasé todo el día, paseando por el pasillo, porque estuvo lloviendo todo el día y no pude salir en ningún momento. Ante el precioso paisaje por el que paseaba Jorge debió decidir que estaba mejor dentro, y ahí seguía el peque, perdiendo líquido amniótico pero sin contracciones por ninguna parte.

Hay que provocar el parto

Durante el día siguieron monitorizandome regularmente, pero como el parto no avanzaba nada a las 5 de la tarde el matrona me dijo que, aunque podíamos esperar hasta las 8 (cuando se cumplían las 24 horas perdiendo agua y ya no se podía esperar más), él me recomendaba provocarlo ya porque no parecía que fuese a empezar por sí solo.

Acepté terminar la espera con medicamentos y me colocaron un tampón de prostaglandinas, un gel que se va liberando poco a poco y que ayuda a reblandecer el cuello del útero y provoca contracciones. Muchas veces se suministra la oxitocina directamente, pero aquí en Francia empiezan por las prostaglandinas y después, si es necesario, continúan con la oxitocina. A mi no me hizo falta nada más, en menos de una hora ya habían empezado las contracciones ¡Jorge ya venía!

Te sigo contando próximamente :p

Actualización: la historia continúa en Mi parto III: Empiezan las contracciones.

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