Medidor de glucosa en sangre para la diabetes gestacionalHace unos cuantos meses prometí escribir sobre la diabetes gestacional ¡y por fin lo hago! Desde que me la diagnosticaron he tenido bastante lío: primero tuve que aprender a controlarla, y me costó bastante; cuando ya la tenía dominada llegó Jorge ¡y fue la locura total! Y esta me parece una entrada demasiado importante como para escribirla con prisas, porque a mi, como parece que todo lo nuevo desde que me quedé embarazada, me costó un poco y me dio más de un dolor de cabeza.

Estaba de 28 semanas cuando me hicieron la prueba de la glucosa y dio positivo, tenía por delante 2 meses de diabetes gestacional (¡menos mal que fue poco!) en los que aprendí mucho sobre nutrición y sobre cómo quiero educar a Jorge en cuanto alimentación ¡veremos si lo consigo!

Qué es la diabetes gestacional

Antes de contarte mi experiencia, creo que lo primero es que te explique qué es la diabetes gestacional.

La diabetes es una patología por la que los niveles de azúcar en sangre son demasiado altos. Esto puede suceder porque el páncreas no produce suficiente insulina para metabolizar la glucosa o porque las células que participan en el proceso de metabolizar la glucosa no responden bien a la insulina que se produce.

A veces los cambios hormonales que sufrimos durante el embarazo hacen que nuestras células no respondan bien a la insulina. Por lo general, el páncreas produce más insulina y asunto resuelto, pero en un 2% de los embarazos el páncreas no es capaz de producir la suficiente insulina, es en esos casos cuando se dice que la futura mamá tiene diabetes gestacional.

Hay etnias que tienen más probabilidades de sufrir este tipo de diabetes, como la latina. Por esa razón es España se hace la prueba de la glucosa a todas las embarazadas. En Francia, sin embargo, se hace sólo cuando te consideran grupo de riesgo (mayores de 35 años, antecedentes familiares de diabetes, embarazos anteriores con diabetes gestacional, personas obesas…), así que yo tuve que pedir que me la hicieran.

Qué implica la diabetes gestacional para ti y tu bebé

La diabetes gestacional no suele ser muy difícil de controlar. Primero se cambia la alimentación para bajar los niveles de azúcar que se ingieren y si esto no es suficiente se inyecta insulina según las pautas que determine el médico.

Una diabetes gestacional controlada no supone ningún riesgo para el bebé ni para la mamá, así que no debes preocuparte. El único momento en el que tu bebé tendrá que estar más controlado es durante el parto, en el que vigilarán sus niveles de azúcar con atención para evitar que sufra una hipoglucemia.

Esto es importante porque tal vez el bebé esté produciendo más insulina por tus niveles de glucosa más altos en sangre. Cuando tu sangre ya no le llega ya no necesita tanta insulina, pero su cuerpo puede tardar en darse cuenta y bajar los niveles de azúcar en exceso.

Aunque no debes preocuparte, lo que sí debes hacer es ocuparte, porque una diabetes gestacional no controlada tiene muchos riesgos para tu bebé.

Ten en cuenta que todo lo que hay en tu sangre llega a tu bebé, así que si hay mucha glucosa, tu bebé recibirá mucha glucosa. Para contrarrestarla, tu bebé tendrá que producir más insulina.

Con una diabetes gestacional no controlada los bebés suelen sufrir macrosomia, que es un exceso de peso en los bebés antes de nacer. Eso supone un parto mucho más complicado, que suele terminar en cesárea. De hecho, en muchos casos llega a programarse una cesárea antes de la fecha de parto prevista para evitar que el bebé engorde demasiado y tenga problemas de salud.

Algunos problemas de salud que puede padecer tu bebé si no controlas tu diabetes son:

  • Aumenta el riesgos de hipoglucemia.
  • Obesidad durante su infancia y en la edad adulta.
  • Problemas de respiración, porque con la diabetes gestacional los pulmones tardan un poco más en desarrollarse y algunos bebés nacen prematuros.
  • Problemas de corazón por tener demasiados glóbulos rojos en sangre (policitemia) o poco calcio en la sangre (hipocalcemis)

Además, algunos estudios indican que las probabilidades de que el embarazo se interrumpa en los últimos dos meses de gestación son mayores si tenemos una diabetes no controlada.

Para ti, si no controlas tus niveles de glucosa, se puede desencadenar preclampsia, una patología que se caracteriza por hipertensión, aumento excesivo de peso, proteina en la orina y edemas, especialmente en manos, pies y cara. Se trata de una patología que conlleva muchos riesgos para la futura mamá, por lo que a veces es necesario provocar el parto aun cuando el bebé será prematuro.

Pero te repito que no debes preocuparte. Mi diabetes estaba controlada, lo cual no significa que algún día suelto el resultado no estuviese por encima del límite tras alguna de las comidas, y Jorge nació por parto natural, sin episiotomía, tuvo un peso normal y está sano. Es un bebé muy grande, pero lo es en altura, nunca ha estado gordito.

Cómo controlo la diabetes gestacional con la alimentación

Si te diagnostican diabetes gestacional te remitirán a un endocrino que llevará un seguimiento de tu situación y recibirás información sobre como debes alimentarte a partir de ahora.

A grandes rasgos, los cambios en la alimentación consisten en eliminar todos los azúcares de absorción rápida (azúcar, miel, golosinas, caramelos, bollería… pero también pan blanco, pasta blanca, cereales de desayuno…) y reducir el consumo de grasas.

Deberás comer la fruta y los carbohidratos (azúcares de absorción lenta) siempre en las cantidades que te indique ¡así que cómprate una báscula! Al principio tendrás que pesarlo todo, pero luego te aprenderás a calcular los pesos a ojo, eso sí, hazlo sólo si tu diabetes está controlada.

Además te darán un aparatito para que midas antes y después de cada comida tus niveles en sangre, y tendrás que apuntar los resultados en un cuadernito. Sí, eso significa que tendrás que pincharte varias veces al día en los dedos (hazlo en un lado, no en la yema). Cuando tengas lo niveles de glucosa en sangre controlados probablemente no necesites hacerlo tantas veces como al principio.

Te enseñarán como medir lo niveles de azúcar, pero no te agobies si al principio te cuesta un poco. Yo suelo tener las manos frías y muchas veces no conseguía que saliese suficiente sangre para la medición y tenía que pincharme varias veces ¡con lo poco que me gustaba! Al final aprendí que si me frotaba los dedos antes de pincharme para que se calentaran un poco, salía la cantidad necesaria sin problemas.

También debes tener en cuenta que los niveles no se van a regular inmediatamente. Tu cuerpo puede tardar unos días en adaptarse y además tú puedes tardar unos días en encontrar lo que mejor encaja contigo.

A mi me costó una semana conseguir ajustar los niveles. Para empezar, me ponía muy nerviosas, algo que hace subir los niveles de azúcar en sangre. Me agobiaba mucho la idea de tener que pincharme insulina, lo cual era una tontería porque si es necesario no hay problema en hacerlo.

Una vez acepté que tendría que pincharme insulina, mis niveles se regularon como por arte de magia antes de hacerlo ¡así que al final me libré!

Además, a mi me subía siempre el azúcar tras la cena, era lo único que se me resistía, así que fui probando hasta que me di cuenta de que si por la noche tomaba pasta no había problema, pero debía evitar el pan integral, la patata y el arroz, porque esos carbohidratos me disparaban los niveles.

¿Tendré que pincharme insulina?

La respuesta no es fácil, depende. Si con un cambio en la alimentación tus niveles de glucosa vuelven a valores normales, no será necesario. Si no consigues controlarlos de esa forma, tendrás que tomar insulina.

A veces al principio no es necesario, pero cuando se va acercando la fecha de parto puede descontrolarse un poco la forma en que metabolizamos la glucosa y se vuelve necesario administrar insulina.

De todas formas, no tienes que preocuparte, no hay ningún riesgo para tu bebé si necesitas pincharte insulina, el riesgo viene si la necesitas y no lo haces.

Todo lo que tienes que hacer es seguir siempre las indicaciones del médico y escuchar lo que te dice tu cuerpo, y todo irá bien.

Qué pasa con la diabetes gestacional después del parto

Por suerte, como lo que la provoca es la revolución hormonal que se produce durante la gestación, generalmente todo vuelve a la normalidad una vez se da a luz.

Supongo que dependiendo de los niveles de glucosa de cada una la vuelta a la normalidad se hará de una u otra forma.

En mi caso, la endocrina me dijo que los primeros 3 días tras el parto debía comer normal, sin hacer el régimen, y controlarme los niveles de azúcar como hasta el parto. Si los niveles estaban dentro de los límites, unos límites diferentes a los permitidos durante el embarazo, mucho más altos, podía olvidarme de la diabetes hasta la próxima revisión.

Todo estuvo bien desde el primer momento, así que volví a comer normal desde que nació Jorge. La revisión aquí en Francia se hace a los 6 meses del parto, para verificar que todo sigue en orden.

A Jorge también le estuvieron controlando los niveles de azúcar sus primeros 3 días de vida para asegurarse de que producía la cantidad correcta de insulina, y siempre los tuvo bien.

Lo que sí hay que tener en cuenta es que si has tenido diabetes gestacional probablemente vuelvas a tenerla en próximos embarazos, así que si vuelves a quedarte embarazadas empiezan a controlarte mucho antes.

Además, una mujer que ha tenido diabetes gestacional tiene más probabilidades de padecer otro tipo de diabetes en el futuro, por lo que, para reducir las probabilidades es importante mantener una alimentación sana y hacer ejercicio.

A mi ahora sólo que me queda esperar los resultados de la revisión de los seis meses ¡cruzo los dedos!

¿Tu también tuviste diabetes gestacional? ¿Cómo lo viviste?

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